Para obtener una comprensión adecuada de a qué nos referimos con una especie clave , primero debes pensar en tu comida favorita. ¿Entendido? Ahora piensa en lo que te sucedería si ese alimento de repente dejara de existir. ¿Se derrumbaría todo tu mundo en una llamarada ardiente de desesperación y decepción? Tal vez. Pero solo por unos días, al menos. Las especies clave son muy parecidas a nuestra comida favorita en este ejemplo, excepto que cuando una especie clave desaparece, hay consecuencias drásticas y permanentes para el medio ambiente.

Las Islas Galápagos sirven como un laboratorio viviente para examinar la interacción entre las especies clave y su entorno. Además, el aislamiento de las Islas Galápagos en Ecuador (a casi 1.000 km del continente) es una ventaja para los científicos que estudian esta interacción en particular, ya que las islas no son abrumadoramente "ricas en especies". Como resultado, es más fácil observar las repercusiones de perder solo una especie en el archipiélago.

¡Expertos en destinos a tu servicio! ¡Llámanos para consejos exclusivos y planificación de tu viaje!

Aspirante a especie clave número 1: Las tortugas

De forma caricaturesca, lenta y pesada en su paso, uno rara vez pensaría que la tortuga gigante de Galápagos lograría tener un impacto en el medio ambiente teniendo el ritmo que tiene. Pero la verdad es que lo tienen, y de la manera más pasiva posible: ya sea defecando las semillas que comen, pisoteando ciertas áreas de vegetación o comiendo grandes cantidades de vida vegetal en las islas que ellos mismos habitan.

La tortuga gigante, especie icónica de las Islas Galápagos.
La tortuga gigante, especie icónica de las Islas Galápagos.

Las tortugas gigantes son, en cierto sentido, los “ingenieros del paisaje” de las Galápagos: nivelan involuntariamente áreas del terreno y abren, sin darse cuenta, nuevas zonas de las islas para que crezca vegetación. Sin su presencia, es posible que solo unas pocas plantas de rápido crecimiento logren dominar y promuevan un ecosistema mucho menos biodiverso.

Los investigadores han descubierto que, hace 500 años, cuando había más especies y una mayor cantidad de tortugas gigantes, la vegetación de las Galápagos lucía notablemente diferente a como se ve hoy en día. Sin embargo, la llegada del ser humano lo cambió todo. A partir del siglo XVI, el número de tortugas de Galápagos cayó de 250,000 a 14,000 en 1970. Esta drástica disminución en su población inevitablemente terminó alterando/devastando los humedales que anteriormente habitaban, ya que las tortugas contribuían con la fertilización y removían el suelo al caminar. Una vez que las tortugas comenzaron a desaparecer, ecosistemas enteros que dependían de su presencia empezaron a colapsar. Como resultado, es evidente que las plantas dependían de las tortugas (la especie clave) para sobrevivir.

Aspirante a especie clave número 2: las lagartijas de lava

Los halcones de Galápagos adoran devorar lagartijas de lava. Y cuando están satisfechos con lagartijas de lava, no dudan en intentar atrapar uno o dos deliciosos piqueros de patas rojas. Lo interesante de este triángulo alimenticio se hace evidente al observar la Isla Genovesa, que, debido a sus características geológicas, solo ha sido accesible para especies que pueden volar o nadar. Como resultado, no hay especies terrestres en la Isla Genovesa. El piquero de patas rojas prospera aquí, ¿y por qué es eso? Pues no es casualidad: se debe a que la lagartija de lava, el alimento favorito de los halcones de Galápagos, está completamente ausente.

Especies icónicas de Galápagos: lagarto de lava
La lagartija de lava es una especie endémica de las islas Galápagos

Aún más interesante es el hecho de que, después de que el halcón de Galápagos fuera exterminado por los isleños en San Cristóbal, el piquero de patas rojas comenzó a repoblar gradualmente la misma isla. La abundancia de lagartijas de lava en la isla había llevado previamente al dominio del halcón de Galápagos en San Cristóbal, pero los humanos interfirieron drásticamente con la dinámica natural de esta especie clave.

Dato adicional: En sentido opuesto, los depredadores clave ayudan a mantener las poblaciones de especies en su mínimo ideal (en lugar de mantener a las especies circundantes en niveles relativamente abundantes). Los peces ballesta son depredadores clave en la red alimenticia submareal. Estos ayudan a controlar la cantidad de erizos de lápiz y, a su vez, la abundancia de algas. Los científicos creen que los peces ballesta merecen una protección especial debido al impacto que tienen en el funcionamiento del ecosistema: ayudan a mantener un ecosistema marino saludable y productivo en las Galápagos gracias a su capacidad para regular indirectamente la tasa de eliminación de algas por parte de los erizos de lápiz.

Si le interesa saber más sobre la historia de las Islas Galápagos y sus especies, consulte nuestra lista de los libros más interesantes sobre el archipiélago.

Melissa Altamirano

Eduardo Silva

Eduardo Silva

Carolina Escobar

Carolina Escobar

PLANIFICA TU AVENTURA

Melissa Altamirano

Eduardo Silva

Eduardo Silva

Carolina Escobar

Carolina Escobar

Ponte en contacto para obtener más información.