Aunque la fama de las Islas Galápagos está estrechamente vinculada al término ‘evolución’, no es simplemente el concepto de evolución lo que las hace tan únicas; la evolución ocurre en todas partes, en todo momento y de todas las formas. Más bien, es la claridad con la que este proceso ocurre y las formas extremas que adopta; tan eficiente que se pueden observar cambios evidentes dentro de una sola población en solo unas pocas generaciones. Pero incluso en este laboratorio viviente de la evolución, continúa sorprendiéndonos. Hace poco se descubrió una iguana completamente nueva – la iguana híbrida de Galápagos – que ha estado escondida a plena vista en el archipiélago, posiblemente durante décadas, y es el resultado de circunstancias bastante peculiares.
Hay dos tipos de iguana en las Islas Galápagos, que están separadas por lo que podría ser hasta 10,5 millones de años de evolución: la iguana marina y las iguanas terrestres. Sin embargo, recientemente se demostró que estas dos especies completamente distintas se aparean en la diminuta isla Plaza Sur (que mide una décima parte de una milla cuadrada), lo que da como resultado un lagarto extremadamente único e inusual.
Historia rara
La primera iguana ‘extraña’ fue avistada en 1977 por el profesor de biología Howard Snell, quien estaba como voluntario en un proyecto de conservación de iguanas terrestres a través del Cuerpo de Paz de los Estados Unidos. Se sintió intrigado por las cualidades inusuales que mostraba la iguana y descubrió que no podía categorizarla como una iguana marina ni terrestre, explicándola como “muy intermedia en muchas características entre las iguanas terrestres y marinas.” Durante su trabajo, observó varias de estas iguanas mixtas y eventualmente llegó a darse cuenta de que esta iguana ‘extraña’ no era anormal, sino que podría ser el extraordinario resultado del cruce entre iguanas marinas y terrestres. Sin embargo, no fue hasta 20 años después, cuando se confirmó la existencia del híbrido, que supo con certeza lo que había visto. Durante los 23 años que trabajó en este proyecto, vio solo 17 de estos animales.
Snell es una de las pocas personas que han visto estas criaturas y, de hecho, hay muchos guías que han trabajado en las Islas Galápagos durante años y nunca han visto una; solo se han registrado 20 avistamientos. En 2013, Alizon Llerena de la Fundación Charles Darwin realizó un censo de iguanas en Plaza Sur y encontró solo cuatro híbridos. Es probable que estos híbridos sean estériles y, por lo tanto, incapaces de reproducirse y transmitir sus rasgos inusuales, lo que explica por qué son tan raros.
Iguanas de Galápagos

La iguana marina, en sí misma un notable ejemplo de selección y evolución natural, es el único lagarto marino del mundo y se alimenta casi exclusivamente de algas que crecen en las rocas del fondo del océano. Sus caras planas les ayudan a agarrar las algas con los dientes, mientras que sus garras largas y afiladas les permiten aferrarse a las rocas a pesar de las poderosas olas que intentan azotarlas. Por otro lado, las iguanas terrestres, como su nombre lo indica, son enteramente terrestres y consumen principalmente nopales. A diferencia de la iguana marina, la iguana terrestre tiene una cara puntiaguda, que protege sus ojos de las púas de los cactus cuando se agarra a la planta.
El híbrido de iguana marina-terrestre es literalmente una mezcla de las dos especies y ha adquirido un comportamiento único de acuerdo con sus características físicas. Los visitantes que tienen la suerte de ver un híbrido pueden reconocerlo gracias a su coloración negra y las largas rayas amarillas que decoran su cuello y torso. La iguana híbrida de Galápagos es terrestre; sin embargo, muestra varias características de la iguana marina, incluidas sus largas garras y su cola plana en forma de timón, por lo que se cree que puede sobrevivir tanto en ambientes marinos como terrestres. Curiosamente, las características marinas de este animal terrestre parecen darle cierta ventaja sobre la iguana terrestre. Por ejemplo, incluso se ha visto a la iguana híbrida de Galápagos consumiendo algas. Aún más interesante, se le ha visto usando sus fuertes garras para trepar árboles y cactus, mientras que su pariente terrestre debe esperar a que caiga la fruta. Este comportamiento era previamente desconocido entre las iguanas de Galápagos.

¿Entonces qué?
Las iguanas terrestres y marinas de Galápagos son conocidas por tener períodos de reproducción separados, pero en Plaza Sur las temporadas de cada especie se superponen ligeramente, lo que lleva a que iguanas marinas que llegan tarde puedan verse obligadas a aparearse con iguanas terrestres que apenas comienzan a llegar a la isla. Esto se ve aún más reforzado por el pequeño tamaño de la isla, donde ambas especies deben compartir el mismo espacio. Curiosamente, los híbridos solo ocurren entre iguanas marinas machos e iguanas terrestres hembras.
La hibridación generalmente se considera negativa, ya que reduce el acervo genético de una especie y, por lo tanto, su biodiversidad, lo que aumenta el riesgo de extinción; sin embargo, el descubrimiento de la iguana híbrida en Galápagos ha puesto a los expertos en una posición confusa. La iguana híbrida en Galápagos es el resultado de un proceso perfectamente natural que no fue provocado por la intromisión humana, y ha dado como resultado una especie nueva y extremadamente rara. La pregunta ahora es, ¿erradicamos la amenaza potencial, protegemos las especies raras o dejamos que la naturaleza haga lo que hace? El potencial del híbrido para impactar la evolución de las iguanas de Galápagos parece poco probable, pero no se puede descartar por completo.

Melissa Altamirano

Eduardo Silva

Carolina Escobar
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